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MariaCelia

Orilleando

No me opongo a denominar "Desierto" a la Patagonia, es la sensación que imprime. El cielo parece más lejos, el horizonte desvanecido y un vacío enorme en el medio. Tal vez debiera advertir que hay "algo" enorme e invisible que pesa sobre el paisaje. Inmenso, hostil, áspero. Enamora a los que enamora y espanta al resto.

    

Me deja afuera

El 8 de octubre de 2006, el día siguiente de "La noche de los museos" hice mi pequeño periplo por el MALBA y el Centro Cultural Recoleta.

En el MALBA ví obras de Xul, Diego Rivera, Petorutti, Figari, Wilfredo Lam, Matta (chileno), Berni, Batle Planas, Testa, Botero, Zúñiga (esculturas) Palatnik (instalación vertical), Brizzi, María Martins (escultura brasilera), García Uriburu, León Ferrari, Kosice, Portinari, Distéfano, Kuitka, Liliana Porter.

Recorrí la exposición de Guttero en el segundo piso.

Este arte me deja afuera (cierto arte). Es un arte para un cenáculo de "entendidos" y para los snobs con aceptación automática (los más). Para mí arte es lo que puedo reconocer. ¡No me jodan!

Los que lo defienden me recuerdan a los que justifican dogmas religiosos, frente a un argumento de difícil refutación apelan a "los designios inescrutables..." y sutilmente cuestionan la capacidad del incrédulo. Cuando es indefendible, la mayor virtud de Dios y del arte es su incomprensibilidad. ¡Valiente! Los abogados se les parecen un poco.

Yo inventaría el test de la obra de arte: mezclar todo en un gran galpón junto con otros objetos y mucha basura. Después que vengan los especialistas a separar, a ver qué queda....

En el Centro Cultural Recoleta, que no me gustó, tuve dos experiencias placenteras: Borges y El Atlas y los trabajos de Christian Montenegro y Christian Turdera (ilustraciones infantiles, bellísimos).

Hoy que transcribo esto agrego otra idea. El arte se quedó sin objetivos, sin ideas nuevas, vacío. Los artistas o bien imitan a lo que pudiera llamarse "clásico" o se mandan esos mamarrachos que muchos veneran como si tuvieran un tesoro escondido.

 

He creado el Universo

He creado el Universo

maría celia/99

VENGANZA

Quiso vengarse, la humilde virtud del Otro le era insoportable, entonces urdió la patraña: no dijo que Dios tenía poderes limitados y que no podía evitar el mal y el dolor; hizo creer que todo lo podía, que era el único Creador y que todo el Universo era su obra.

Una mentira de dimensión universal, imposible, inaceptable, pueril. Hacer venerar la abyección, ésa fue su venganza.

El verdadero sacrilegio no fue el haber inventado la infame mentira, fue el de los otros: haberla creído.

María Celia

octubre/95

Deus Irae

(sacrilegios)

 
Era un conflicto entre Dios y una mortal.

 
A Dios le irritaba la terquedad de la mujer. Ella negaba las enseñanzas que había recibido. Calificó a Dios de vanidoso, ególatra e injusto, a sus ministros de mentirosos y serviles. Negó la existencia de ángeles y demonios, cielo e infierno, las experiencias de patriarcas y profetas, las visiones de los místicos, los milagros de los santos, las Sagradas Escrituras. Dudó de la vida después de la muerte y de la existencia del alma.

 

Un día ella murió. Dios puso en marcha el castigo. Modificó los hechos del Pasado. Tomó imagen a semejanza del Hombre. Puso un alma en  todas las personas, aún en las que ya habían muerto. Creó el cielo y el infierno.  Eliminó total y absolutamente. hasta de su propia memoria (el poder de Dios es infinito), a todo aquello que se oponía a la Verdad Suprema.

 

El alma de la mujer se desprendió del cuerpo y conoció la magnificencia del Reino Divino y la Gloria de Dios. Abrumada por la necedad en que había vivido aceptó sumisa su condena.

 

Dios existe!

 

María Celia Ibarra

11/3/99      

El contador de cuentos

Hubo uno que estaba solo, con la más grande soledad.

No tenía parientes, amigos ni conocidos.

Tampoco tenía animales, cosas, un lugar donde vivir, ni siquiera un ranchito.

Nada de árboles, mar, ríos, flores, cielo o estrellas.

Estaba en la oscuridad, en el silencio, en el vacío total.

Entonces comenzó a inventar cuentos.

-Hágase la luz -dijo.

María Celia Ibarra

2/12/98

Antigua y río

¿Vemos el mundo con los mismos ojos que los antiguos?

Miro este álamo, en su desnudez de invierno, el pasto movido por el viento y detrás el río corriendo igual y distinto al mismo río, por años, siglos, tal vez milenios.

Intento imaginar una mujer, en este mismo lugar pero en otro tiempo, quizá una china. ¿Cuáles serían sus temores?, el ataque feroz del puma, el hambre, el enojo del varón, la enfermedad, el rayo, el trueno. ¿Cuáles sus alegrías?, el calor del fuego, la comida, el gesto amable, el vigor de sus hijos, algún cachorrito guacho.

María Celia Ibarra

12/7/98

Viedma - Carmen de Patagones

Viedma - Carmen de Patagones

Dos ciudades una Comarca. Dos Provincias. Un río.

Patagonia Norte.

Hoy nos invade el agua

Se funde la nieve de una de las cordilleras más altas del mundo. Las aguas corren cristalinas, frías, sobre lechos de piedra, se juntan arroyos que otra vez se reúnen bordeados por bosques fríos, cerros, nieve. Ya maduros, engrosados, un poco sucios y pesados corren su ancho trayecto. Ancho casi como la Patagonia misma. Confluyen en uno. Caudaloso, atraviesa prósperas ciudades, se deja sangrar para bien de los frutales, escucha historias, oculta secretos. Sigue, sigue. Río de las manzanas, Currú Leufú, Río Negro, río lindo.

Meandroso, lento, rodea bardas, poblados, islas; penetra canales, pasa por debajo de los puentes, para llegar cansado y repleto al tramo final donde entrega su caudal al mar. Lo vemos pasar.

Noche. Raso la superficie del río. Luces de Patagones en el espejo del agua. Frío.