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MariaCelia

VENGANZA

Quiso vengarse, la humilde virtud del Otro le era insoportable, entonces urdió la patraña: no dijo que Dios tenía poderes limitados y que no podía evitar el mal y el dolor; hizo creer que todo lo podía, que era el único Creador y que todo el Universo era su obra.

Una mentira de dimensión universal, imposible, inaceptable, pueril. Hacer venerar la abyección, ésa fue su venganza.

El verdadero sacrilegio no fue el haber inventado la infame mentira, fue el de los otros: haberla creído.

María Celia

octubre/95

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